viernes, 5 de febrero de 2016
lunes, 18 de enero de 2016
San Isidoro y sus tradiciones
SAN
ISIDORO Y SUS TRADICIONES
UN
SUCESO SINGULAR
LA
COMIDA DE SANTO MARTINO
LA
BARRICA DE SANTO MARTINO
LA
CONSTITUCIÓN DE EEUU
Cuenta
la leyenda que en el siglo XII, en la iglesia de San Isidoro
milagrosamente brotó agua de las piedras del pavimento de la iglesia
y que Don Pelayo obispo de Oviedo fue testigo del suceso que se
prolongó durante varios días, creyeron que anunciaba la partida del
Rey Leones.
Se
cuenta que el mismo día en que murió el rey ALFONSO VI “1109”,
cesó de manar la fuente.
En
la basílica de San Isidoro hubo un monje, confesor del Rey ALFONSO
IX y de su esposa Doña Berenguela llamado Santo
Martino; cuenta la leyenda que este Rey de niño era ciego y
Santo Martino le devolvió la vista, lavando sus ojos con el agua que
hacía cincuenta años había manado de la fuente del pavimento del
altar de San Isidoro y que los monjes conservaban.
También
se dice que este santo que en un principio era bastante negado a
estudiar las letras, fue obligado por San Isidoro a “comer
libros” como consta en un cuadro que se encuentra en la
biblioteca del museo, en el que aparece de esta guisa.
Santo
Martino viaja por tierras francesas y difunde en León estas nuevas
ideas artísticas y el pueblo le sigue, llenando y abarrotando el
templo donde predica.
Cuando
muere comienza a levantarse la Catedral, donde se reflejan las ideas
que Santo Martino trae de sus viajes y asombran al reino. Santo
Martino se convirtió en un intelectual escritor y cuentan que en el
retrete de Doña Sancha, sala tocador, se conserva la mano de este
Santo en un relicario con los dedos deformados y juntos.
Su
sepulcro se conserva en la capilla de su nombre en la basílica.
Caminando,
seguidamente, por las dependencias privadas de la Colegiata podemos
toparnos, de improviso, con una barrica de roble, cuyos orígenes se
remontan casi ocho siglos atrás, cuando Santo Martino la llenó de
vino. Cada año después del Santo Oficio del Jueves Santo, se
contempla esta ceremonia: el abad extrae un litro de vino y repone
dos de mosto, para equilibrar la saca. El licor es exquisito, propio
de dioses.
El
Rey Alfonso XIII, en su visita a León, se negó a probar la bebida
para no romper la tradición.
Cuenta
la leyenda que cuando se redactó la Constitución
de los EEUU, los ponentes tenían en la mesa un ejemplar de la
biblia y otro de los Estatutos de los dominicos de San Isidoro.
Cuando
el leonés Aniceto de Pardesivil,
general de los dominicos, visitó la Casa Blanca fue recibido con
honores de Jefe de Estado como reconocimiento de la aportación.
viernes, 15 de enero de 2016
Comenzamos a trabajar con nuestro blog
Hola,
Hoy retomamos nuestro trabajo con el blog de historias y leyendas de León.
Hoy retomamos nuestro trabajo con el blog de historias y leyendas de León.
lunes, 21 de diciembre de 2015
viernes, 18 de diciembre de 2015
Leyenda de la calle mulhacín
LEYENDA
DEL MULHACÍN
Elvira era un joven que una noche fue a poner una lámpara de aceite y a rezar al cristo que había en la calle Matasiete, la muchacha se vió sorprendida por un moro y del susto cayó desmayada, una persona que pasaba por allí empezó a gritar y llamar a las autoridades.
Por
aquel entonces siempre se sospechaba de los moros y los judíos, que
tenían una mala relación con los cristianos.
El
Regidor buscó al malhechor que se llamaba “Mulhey Hacén”,
y se encontraba escondido en una estrecha calle, camino de la calle
de Santa Cruz; es la calle que atraviesa la actual calle que el
pueblo dió en llamar Mulhacín.
viernes, 11 de diciembre de 2015
Leyenda Calle Matasiete
Calle Matasiete
Según
figura en la placa de la calle, el nombre de Matasiete se debe a una
leyenda leonesa del siglo XIV: “El
infante Don Juan Manuel conspira contra Alfonso XI. Gil de Villasinta
y Juan de Velasco traen un mensaje del rey para Don Gutierre. Esperan
la noche en la taberna del tío Joroba, donde se reúnen los
partidarios del infante. Hay una pelea con varios muertos, entre
ellos Juan de Velasco.”
La
leyenda ampliada cuenta que allá por el año 1330 dos caballeros
llegaron a León trayendo un mensaje secreto del Rey Alfonso XI para
Don Gutierre, y después de toda una jornada de camino decidieron
parar a cenar en una taberna que había en la Cal de Escuderos.
Allí fueron atendidos por la hija del mesonero, que ante los requiebros que le lanzó uno de los caballeros se retiró de forma precipitada tropezando con una cazuela que cayó al suelo.
Los parroquianos que se encontraban allí, con el alboroto, creyeron que los caballeros habían pretendido abusar de la joven, por lo que se originó en la taberna una discusión que comenzó con intercambio de insultos y acabó en la calle con las espadas en la mano.
Allí fueron atendidos por la hija del mesonero, que ante los requiebros que le lanzó uno de los caballeros se retiró de forma precipitada tropezando con una cazuela que cayó al suelo.
Los parroquianos que se encontraban allí, con el alboroto, creyeron que los caballeros habían pretendido abusar de la joven, por lo que se originó en la taberna una discusión que comenzó con intercambio de insultos y acabó en la calle con las espadas en la mano.
En
ese momento llegaron los alguaciles a la taberna, por lo que huyeron
todos menos los forasteros.
Como el Alguacil Mayor pretendió detenerles, se inició una nueva pelea entre unos y otros. La situación se puso fea y los dos caballeros huyeron metiéndose por la calle objeto de la leyenda, parándose allí a decidir quien se quedaba haciendo frente a los alguaciles y quien le llevaba el mensaje del rey a Don Gutierre.
Pero como se entretuvieron con esta decisión, cuando quisieron darse cuenta venían ya los alguaciles por las dos entradas de la calle, comenzándose de nuevo la pelea, resultado de la que uno de los caballeros cayó al momento. Pero el otro siguió peleando y consiguió matar a siete de los alguaciles escapando después y entregando por fin el mensaje a su destinatario.
Como el Alguacil Mayor pretendió detenerles, se inició una nueva pelea entre unos y otros. La situación se puso fea y los dos caballeros huyeron metiéndose por la calle objeto de la leyenda, parándose allí a decidir quien se quedaba haciendo frente a los alguaciles y quien le llevaba el mensaje del rey a Don Gutierre.
Pero como se entretuvieron con esta decisión, cuando quisieron darse cuenta venían ya los alguaciles por las dos entradas de la calle, comenzándose de nuevo la pelea, resultado de la que uno de los caballeros cayó al momento. Pero el otro siguió peleando y consiguió matar a siete de los alguaciles escapando después y entregando por fin el mensaje a su destinatario.
Otras
versiones menos creíbles de la leyenda nos cuentan que el nombre se
debe a los siete muertos habidos como consecuencia de la competencia
de las familias Castro y Lara por los amores de Doña Leonor de
Guzmán (favorita de Alfonso XI con el que tuvo 10 hijos).
Al
día de hoy esta calle suele ser tranquila según a qué hora se pase
por ella y lo único que queda que pueda recordar algo a aquellas
épocas de capa y espada es una hornacina vacía y desangelada, que
algún día alojó al Cristo de Matasiete al calor de una lamparilla
de aceite. (He oído que huyó de la hornacina harto de dejadeces y
abandonos, y cuentan que en las noches de luna llena se le puede ver
en compañía del tío Joroba y de los siete finiquitados tomándose
unos vinos por la zona y recordando viejos tiempos ...)
http://elleoncurioso.blogspot.com.es/2008/11/calle-matasiete.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


